Para conocer a Perlasca, primero hay que conocer a Sanz-Briz. Diplomático Español, nacido en Zaragoza, fue enviado a Budapest por la dictadura franquista. Una vez allí, hizo valer su cargo, y puso su vida en peligro.
Por aquel entonces, desde el ‘29, España podía aceptar la protección de judíos de origen sefardí, por lo que Sanz-Briz negoció con las autoridades húngaras para poder proteger a 200 judíos reconociéndolos la ciudadanía española. Pero lo que hizo, fue falsificar más documentos, nunca excediendo el número 200. Por lo que, si las SS se daban cuenta que había más de dos documentos realizados con el mismo número, acabarían con él. El riego también fue doble, puesto que solo una pequeña minoría, eran realmente de origen sefardí.

Otro riesgo que corrió, fue la manera de protegerlos. Dándoles un techo, comida, y medicamentos en unas casas alquiladas. Para que no se dieran cuenta las autoridades nazis, Sanz-Briz colocó carteles, donde ponía que era zona de la “legación” española. Y así los protegía hasta que se fueran del país.

Sanz-Briz estuvo desde el ’43, hasta finales del ’44. Que fue cuando le ordenaron la vuelta a España. Y gracias a la ayuda de sus colaboradores, salvó a miles de judíos de ese infierno que fue el Holocausto.

¿Y quién es Jorge, o Giogio Perlasca?

Un hombre con más valor sí cabe. Diplomático italiano, que es enviado a Budapest para negociar los envíos de carne. Con la rendición de Italia, Perlasca es apresado por las autoridades húngaras. Fácilmente se hace con un pase médico, y logra llegar a la embajada española, la cuál le da asilo. Aquí es donde empieza la amistad de Perlasca y Sanz-Briz. Rápidamente, pasa a llamarse Jorge, y empieza a colaborar con Ángel.

Pero cuando le comunican a Sanz-Briz que debe abandonar el país, este ve las casas de los refugiados judíos en peligro. En un acto de riesgo, falsifica un documento, el cuál le acredita como sucesor de Ángel. Se autonombra embajador de España, y sigue con la ayuda a los nazis.

Los dos arriesgaron sus vidas, y no fueron los únicos. Dicen que cuando más penumbra hay, siempre hay gente que sale a dar esperanza al mundo.

Mi más sincero homenaje a todos ellos.